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domingo, 8 de marzo de 2015

¿Hasta cuándo?

Asegura que se encuentra asustada del qué encontrará cuando vuelva a ser, y que una ola de emoción no reemplaza a otras cien que sin chispa dejó morir en el tiempo.

¿Quién en su sano juicio se adentraría en ella?
¿Quién se atrevería a remover viejos fantasmas de una vida con asma llena de terrores nocturnos?
¿Quién se animaría siquiera a mirar de frente a esos monstruos que ha dejado pasar sin dar pelea?
Enfrentarte a su viejo yo que se avergüenza de lo que es.

Tiene el alma entumecida de tanto entrar a buscarse.
¿Quién era esta desconocida que ahora habitaba en ella?
¿Desde cuándo se le habían atrincherado así los sentimientos?
¿Hace cuánto se había dedicado a saltar sin paracaídas?
¿En qué momento se había dejado estar?

Tiene la mente cerrada al igual que el pecho, tal vez también necesite lentes en el corazón.
Es una fina mezcla de inseguridades, de culpas acumuladas y de una valentía fanfarrona.
Se le agita la respiración cada vez que se le alborotan los sentimientos, y el aire pareciese jugar a las escondidas por los canales de su pecho.
Parece ya nada sorprenderle y las personas a su alrededor juran conocerla -dice hasta pagar por ver sus caras al escuchar lo que realmente piensa-.
Se restringe a si misma el hecho de dejar sanar sus heridas más profundas y quiere carga consigo, culpas que ni siquiera le pertenecen, con la excusa de redimirse de una vez y vivir por fin libre, pero si no se perdona primero, nadie lo hará por ella.
Siempre lleva a una niña de ocho años y ojos tristes en sus hombros, que dice no poder caminar.

¿Desde cuándo se había empezado a negar?


No hablar de lo que le pesa, hace que sienta todo como un mal sueño y eso lo vuelve soportable.

Detesta que le digan que debería empezar a aceptar y dejar sanar, porque ya lo sabe; sabe que si no comienza a cerrar las puertas que la arrastran hasta el fondo, va a terminar hundida.

Y esta empezando a pensar, a dudar, ''si no puedo visualizar mi futuro, si no tengo la linea de la vida tallada en mis manos como una vieja cicatriz, si con cada golpe cada vez más fuerte me siento todavía más anestesiada... ¿Será que al final nada más va a pesar? ¿Habrá quién me salvará o seguirán negando mi realidad?''





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